El Bautismo de los Niños
Conversando con amigos evangélicos sobre el bautismo
de niños y el bautismo por inmersión
Escrito Por José Miguel Arráiz
Escatología Continuo con la serie de conversaciones
entre amigos sobre temas de apologética, les comparto un nuevo diálogo ficticio
en donde reflexionamos sobre la necesidad del bautismo de niños, bautismo
infantil, bautismo de bebes, o como se le prefiera llamar. Como de costumbre
los argumentos los he recogido de conversaciones que he tenido de este tema a
lo largo de los años. Los nombres de quien participan no son reales.
Marta: Ok, José, ahora estoy lista
para que comparemos la Iglesia Católica y la Bautista con la Iglesia que Cristo
instituyó. La que se concuerde con la Iglesia en organización y doctrina, ésta
es la Iglesia que fundada por Él, y ésta es la Iglesia que tiene el derecho de
administrar las ordenanzas, y quiero tomar como punto de partida la Iglesia de
Jerusalén, notemos sus características y las comparamos con las características
de los bautistas y los católicos.
José: Adelante, como antes le he
comentado a mis amigos Miguel y Marcela, salvo los naturales desarrollos de la
doctrina cristiana, la Iglesia Católica siempre será sustancialmente la misma.
Marta: Pues bien, una de las
características de esta Iglesia verdadera es que era UNA CON EL ESPÍRITU SANTO.
Dice la Biblia: “Y como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes
juntos; y de repente vino un estruendo del cielo y fueron todos llenos del
Espíritu Santo…Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y
fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas” (Hechos 2, 1-4, 41).
La Iglesia de Jerusalén era una iglesia que dependía
del Espíritu Santo para preparar personas para ser miembros de ella. Es lo
mismo en una Iglesia Bautista. En una Iglesia Bautista debe haber una
experiencia de religión en el corazón, a través de la obra del Espíritu Santo.
En la Iglesia Católica los miembros son admitidos en su infancia y confirmados
cuando han llegado a la edad de responsabilidad.
José: ¿Y tú crees que un niño no
puede recibir el Espíritu Santo, ni ser admitido en la Iglesia hasta que no
llega lo que llamas, “la edad de la responsabilidad”?
Marta: No, observa que la Biblia
dice que primero creyeron, y luego recibieron el Espíritu Santo.
José: Pero si tu revisas otros
pasajes de la misma Biblia verás que los niños si pueden recibir el Espíritu
Santo. Esto estaba profetizado desde épocas antiguas: “Sucederá después de esto
que yo derramaré mi Espíritu en TODA CARNE. Vuestros HIJOS y vuestras HIJAS
profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán
visiones” (Jeremías 31,31-34), promesa que se cumplió precisamente el día de
Pentecostés que mencionas.
¿Recuerdas como Juan el bautista, ya en el seno de su
madre saltaba de júbilo al escuchar la voz de María y estar cerca su Señor?
(Lucas 1,41), ¿No crees que estaba ya entonces ungido por el Espíritu Santo?.
Recuerda además lo que Jesús le responde a los fariseos cuando ven que los
niños le alaban: “Mas los sumos sacerdotes y los escribas, al ver los milagros
que había hecho y a los niños que gritaban en el Templo: «¡Hosanna al Hijo de David!»,
se indignaron y le dijeron: «¿Oyes lo que dicen éstos?» «Sí - les dice Jesús -.
¿No habéis leído nunca que «De la boca de los niños y de los que aún maman te
preparaste alabanza»?” (Mateo 21,15-16)
Y si un niño puede recibir el Espíritu Santo, no veo
por qué negar que pueda recibir el bautismo. San Pedro dejó este principio
meridianamente claro cuando afirmó: “¿Acaso puede alguno negar el agua del
bautismo a éstos que han recibido el Espíritu Santo como nosotros?” (Hechos
10,47)
Marta: Pedro estaba hablando allí a
adultos.
José: Si, pero la razón por la que
no les puede negar el bautismo, es porque ellos también recibieron Espíritu
Santo. Si los niños también pueden hacerlo, no veo razón para negárselo.
Marta: Es que la Biblia es muy
clara - y he aquí otra característica que permite identificar la verdadera
Iglesia- en que la Iglesia está formada por SOLAMENTE CREYENTES y solamente
ellos SON BAUTIZADOS[1]. Recuerda “Así que, los que recibieron su palabra,
fueron bautizados” (Hechos 2,41). No se registra aquí, ni en ningún otro lugar
de la Biblia, dónde fuese el bautismo administrado a alguien que no fuese
creyente. Felipe dijo al eunuco, “Aquí hay agua, ¿qué impide que yo sea
bautizado?” y él respondió “Si crees de todo corazón, bien puedes”. Jesús
cuando ordena bautizar dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a
toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea,
será condenado” (Marcos 16,15-16). ¿Lo ves? creer y LUEGO bautizarse, lo que
significa que primero tiene que recibir la enseñanza.
Y hay más textos bíblicos que confirman esta
enseñanza, por ejemplo en Hechos 2,38 el apóstol Pedro dijo: “Pedro les dijo: «Arrepentíos y bautícese
cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y
recibiréis el don del Espíritu Santo»” ¿vez?, dice CONVIERTANSE, ¿Cómo se
va a convertir un bebe si aún no tiene uso de razón?. Además, un bebe no se
hace bautizar, sino que lo hacen bautizar que no es lo mismo.
Asimismo es con la Iglesia Bautista. La Iglesia
Católica está constituida todavía por casi todos los que fueron bautizados en
su infancia, para cuya práctica no hay base escritural.
José: Te diré mi opinión respecto
a esos pasajes, pero antes me parece necesario que revisemos otros textos que
también hablan del bautismo y que nos pueden dar una comprensión más amplia del
contexto.
Marta: Adelante…
José: Vamos por ejemplo a Mateo
28,19-20 donde Jesús ordena a los apóstoles: “Por tanto, id y haced discípulos
a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Y
yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Observa que aquí
se menciona un orden distinto, primero el bautismo, y LUEGO la enseñanza.
Marta: ¿Quieres decir que crees que
la Biblia se contradice?
José: Claro que no, sino que esos
textos hacen referencia a momentos distintos de la predicación. Los primeros
explican como fue el comienzo del cristianismo, donde lógicamente se tenía que
comenzar por los adultos.
Pongámonos en lugar de los apóstoles: imaginemos que
llegamos a predicar a un pueblo pagano que nunca ha escuchado la buena nueva,
¿a quién predicamos? ¿a los adultos o a los niños?
Marta: A los adultos.
José: Y ¿Bautizarías a alguien que no cree? o mejor
dicho ¿tú crees que un adulto que no cree y no sabe ni si quiera lo que es el
bautismo se deje bautizar?
Marta: Por supuesto que no.
José: Ese es el caso de los
primeros textos que mencionaste, la primera predicación dirigida a los adultos
paganos, ¿y cuál es la condición para que un adulto sea bautizado?, que crea y
que el mismo pida el bautismo, como lo hizo el etíope. Pero ahora viene la
pregunta, ¿qué pasaba con los hijos de los adultos que creían y se bautizaban?
Marta: Lógicamente esperaban ellos
también a creer para decidir ellos mismos si querían bautizarse.
José: Pero eso no es lo que dice
la Biblia. Leamos: “Le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús yTE SALVARÁS TU
Y TU FAMILIA[2].» Y le anunciaron la Palabra del Señor a él y a todos los de su
familia. En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les
lavó las heridas; inmediatamente RECIBIO EL BAUTISMO ÉL Y TODOS LOS SUYOS.”
(Hechos 16,31-33). Crispo, el jefe de una sinagoga cuando se convierte se
bautiza él y su familia: “Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con
toda su familia; y otros muchos corintios al oír a Pablo creyeron y recibieron
el bautismo.” (Hechos 18,8). También se menciona el caso de Lydia: “Una de
ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de la ciudad de Tiatira, y
que adoraba a Dios, nos escuchaba. El Señor le abrió el corazón para que se
adhiriese a las palabras de Pablo. Cuando ELLA Y LOS DE SU FAMILIA RECIBIERON
EL BAUTISMO” (Hechos 16,14-15)[3]. San Pablo recuerda además que bautizó a la
familia de Estefanás (1 Corintios 1,16).
Cuando en Mateo 28,19-20 se habla primero de bautizar
y luego de enseñar, se hace referencia ya de esta etapa de la predicación,
donde familias enteras se han aceptado el evangelio. Allí habría que enseñar a
los que naciendo en familias cristianas tendrían que formarse en la fe.
Entendido así, ambos textos armonizan perfectamente.
Marta: Pero no puedes estar seguro
de que en esas familias hubiese niños. Por el contrario, en esos textos se dice
que escucharon primero la predicación y luego se bautizaron.
José: Como te he dicho, escucharon
la predicación los adultos, pero cuando estos creyeron se bautizó toda la
familia, incluyendo niños si los tenían. Los mismos pasajes que me diste al
principio lo confirman si los examinamos con más detalle. Volvamos sobre Hechos
2,38-39: “Pedro les contestó: «Convertíos y QUE CADA UNO SE HAGA BAUTIZAR en el
nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo; pues LA PROMESA ES PARA VOSOTROS Y PARA VUESTROS HIJOS, y
para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.»”. No
pases por alto el detalle de que San Pedro así como manda bautizar aclara que
la Promesa es para ELLOS y para SUS HIJOS.
Hay otros textos de los que se puede sacar la misma
conclusión, allí tienes que San Pablo escribió: “Pues el marido no creyente
queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el
marido creyente. De otro modo, vuestros hijos serían impuros, MAS AHORA SON
SANTOS” (1 Corintios 7,14). ¿Te das cuenta?. cuando uno de los padres era
creyente, ya sus hijos por esa fe eran considerados por el apóstol “santos”, un
término que solo se usa en la Biblia para señalar miembros de la Iglesia, por
lo que se entiende que habla de niños bautizados.
Marta: Espera un momento, volvamos
a Hechos 2,38-39. Dice así: “Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno se
haga bautizar en el nombre de Jesucristo, PARA REMISIÓN DE VUESTROS PECADOS; y
recibiréis el don del Espíritu Santo; pues LA PROMESA ES PARA VOSOTROS Y PARA
VUESTROS HIJOS.»”. Observa que allí la promesa de la que habla el apóstol, dice
que se bauticen para el perdón de los pecados, ¿qué pecados puede tener un
niño? Un niño no roba, no mata, ni siquiera tiene malos pensamientos. Yo
entiendo entonces que esa promesa es para sus hijos, pero cuando ellos tengan
pecados que le puedan ser perdonados, o lo que es lo mismo, cuando lleguen al
uso de razón.
José: Creo que no estás
distinguiendo. Es cierto que un niño no tiene pecados personales…
Marta: Ni personales ni ningún otro.
José: Me refiero al pecado original[5] que cometieron
nuestros primeros padres y nosotros hemos contraído. Cuando el Rey David
reconoce “He aquí, en maldad he sido formado, y EN PECADO ME CONCIBIÓ MI MADRE”
(Salmo 51,5) está haciendo referencia a este pecado, así como también San Pablo
cuando escribe: “así como por la desobediencia de un solo hombre, TODOS FUERON
CONSTITUIDOS PECADORES, así también por la obediencia de uno solo todos serán
constituidos justos” (Romanos 5,19). Pues bien, si todos, incluidos los niños,
fueron concebidos en pecado y constituidos pecadores, también necesitan el
bautismo para que se le perdonen los pecados.
Marta: Sigue sin convencerme. El
hecho de bautizar un niño sin uso de razón, ¿no es violentar su libertad? ¿no
es mejor esperar a que él mismo tenga edad de decidir si se quiere bautizar o
no?
José: Recuerda, que es voluntad de
Dios y parte del orden natural que ha instituido, que los padres decidan por
sus hijos hasta que ellos tengan capacidad de hacerlo por sí mismos. Si tu hijo
se enferma y no quiere ir al médico, ¿lo llevas o no?… O si no quiere ir a la
escuela ¿qué haces?
Marta: Lo llevo por supuesto.
José: Y nadie dice que estás
violentando su libertad. En la vida espiritual ocurre igual. ¿recuerdas como se
pasaba a formar parte del pueblo de Dios antes de la era cristiana?
Marta: Por medio de la circuncisión.
José: Exacto. Fue Dios mismo quien
la ordenó: “Esta es mi alianza que habéis de guardar entre yo y vosotros -
también tu posteridad -: Todos vuestros varones serán circuncidados. Os
circuncidaréis la carne del prepucio, y eso será la señal de la alianza entre
yo y vosotros. A LOS OCHO DIAS SERÁ CIRCUNCIDADO entre vosotros todo varón, de
generación en generación” (Génesis 17,10-12). Observa que los niños eran
circuncidados al octavo día de nacido, y nadie (incluyendo a Dios) parece haber
pensado que se estaba violentando su libertad de elección.
Cuando Dios pacta con un pueblo, lo hace con todos
incluyendo sus niños: “Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi
alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque
mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación
santa. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel… Todo el
pueblo a una respondió diciendo: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh»” (Éxodo
19,5-6.18). ¿Te parece lógico pensar que la Nueva Alianza sea más limitada que
la Antigua y que deje por fuera a los niños?. Los textos que anuncian la Nueva
Alianza señalan más bien lo contrario: “He aquí que días vienen - oráculo de
Yahveh - en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una
nueva alianza; no como la alianza que pacté con sus padres, cuando les tomé de
la mano para sacarles de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice
estrago en ellos - oráculo de Yahveh -. Sino que esta será la alianza que yo
pacte con la casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -:
pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y YO SERÉ SU
DIOS Y ELLOS SERÁN MI PUEBLO. Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su
prójimo y el otro a su hermano, diciendo: «Conoced a Yahveh», pues todos ellos
me conocerán DEL MAS CHICO AL MÁS GRANDE - - oráculo de Yahveh - cuando perdone
su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.” (Jeremías 31,31-34)
Marta: Es un argumento interesante.
Pero de ser así, ¿por qué esta práctica no está confirmada en la historia desde
los orígenes de la Iglesia? Porque tengo entendido que en los primeros siglos
del cristianismo solo se bautizaron adultos y fue ya en siglos posteriores
donde se comenzaron a bautizar niños.
José: Si investigar los
testimonios de la Iglesia primitiva verás que eso no es cierto. En los escritos
más antiguos de los primeros cristianos se encuentran evidencia de que esta ya
bautizaba niños desde tiempos apostólicos. Orígenes, por ejemplo, que vivió en
el siglo II escribió: “La Iglesia HA RECIBIDO DE LOS APÓSTOLES la costumbre de
administrar el bautismo incluso a los niños. Pues aquellos a quienes fueron
confiados los secretos de los misterios divinos sabían muy bien que todos
llevan la mancha del pecado original, que debe ser lavado por el agua y el
espíritu”[6]. También hay testimonios de San Ireneo de Lyon (siglo II), San
Hipólito de Roma (siglo II), San Cipriano de Cartago (siglo III) y muchos
otros.
Marta: ¿Cipriano de Cartago?. Había
leído que fue precisamente Cipriano de Cartago quien se opuso al obispo de Roma
por decía que era necesario rebautizar a los adultos, como lo hacemos los
bautistas.
José: La disputa que tuvo San
Cipriano con el Papa fue por una cuestión enteramente distinta. El si defendía
la necesidad de bautizar niños inclusive antes del octavo día de nacido[8]. Lo
que decía realmente es que quienes se bautizaban fuera de la Iglesia Católica,
en una comunidad cismática o herética, no eran bautizados válidamente y tenían
que volver a ser bautizados, pero su opinión personal en este asunto -que nada
tenía que oponer al bautismo de niños- no prevaleció en la Iglesia.
Marta: ¿Pero y qué me dices de la
forma de bautizar?, porque otra de las características de la Iglesia verdadera
según la Biblia, es que bautizaba por inmersión, que es lo que significa la
palabra bautismo, “sumergirse”, y no rociar unos chorritos de agua como lo hace
la Iglesia Católica.
Es más, luego de nuestra última conversación, pude
investigar un poco, y me encontré que incluso reconocidas obras de la Iglesia
Católica reconocen que ellos han cambiado la forma de bautizar. Por ejemplo,
James Gibbons, que era un cardenal católico romano, escribió un libro titulado
The Faith of our Fathers (La Fe de Nuestros Padres), con aprobación
eclesiástica lo siguiente: “Por varios siglos después del establecimiento del
cristianismo EL BAUTISMO ERA USUALMENTE CONFERIDO POR INMERSIÓN. Pero desde la
décima segunda centuria el bautismo por aspersión prevalece en la Iglesia
Católica. El bautismo es el medio esencial establecido para lavar la mancha del
pecado original, y la puerta por el cual somos admitidos en la iglesia. De aquí
que el bautismo es esencial tanto para el infante como para el adulto. Los
infantes no bautizados son excluidos del reino de los cielos. El bautismo nos
hace herederos del cielo y co-herederos con Jesucristo”
José: Allí el cardenal no está
diciendo que la Iglesia cambió la forma de bautizar, sino que una era más usual
que otra, lo que es natural dependiendo de las circunstancias. Pero vayamos por
partes; es cierto que bautizar significa “sumergir”, pero si estudias el
contexto verás que se refiere a sumergir en el Espíritu Santo, el agua es solo
un símbolo.
El bautismo por inmersión puede simbolizar ciertamente
muy bien lo que sucede con el cristiano en el bautismo, al ser sepultado con
Cristo para resucitar a una vida nueva (Colosenses 2,12) pero no siempre es
posible bautizar de esta manera y eso no puede ser un impedimento para
recibirlo.
Un ejemplo lo encontramos en el libro de los hechos de
los apóstoles, en donde se nos narra cuando en Jerusalén se bautizaron tres mil
personas: “los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les
unieron unas 3.000 almas” (Hechos 2,41). En Jerusalén no hay ningún rio y es
difícil de creer que pudieron haberse sumergido en un pozo público de donde se
sacaba el agua para tomar. El propio San Pablo fue bautizado en una casa y de
pie: “Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados
invocando su nombre.” (Hechos 22,16), lo mismo el carcelero que aceptó el
evangelio y fue bautizado de noche (Hechos 16,33). Y a ver vamos, en la Biblia
no se especifica ninguna forma específica de bautizar, solo que hay que hacerlo
en nombre de la Santísima Trinidad. El escrito más antiguo de la Iglesia
primitiva con información de las formas de bautizar es la Didaché, datado en el
año 60 d.C. y reconoce como válido el bautismo por aspersión.
Marta: Me parece muy interesante lo
que me has dicho y quiero tomarme el tiempo de verificarlo.
José: Por supuesto Marta, solo una
última reflexión.
Recuerda que Jesús es quien nos ha pedido “Dejad que
los niños vengan a mí y no se lo impidáis; porque de los que son como éstos es
el Reino de Dios” (Lucas 18,16). Si por medio del bautismo nacemos a una vida
nueva, nos unirnos al cuerpo de Cristo que es la Iglesia, recibimos el perdón
de los pecados y el Espíritu Santo, ¿negar el bautismo a nuestros niños, no es
precisamente impedirles ir a Jesús?
Es para pensarlo…
Marta: De verdad que sí.
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