¿Por qué los sacerdotes no se casan?
A los católicos nos atacan los protestantes con la
siguiente cita:
1 Timoteo 3:1 “Si alguien aspira al cargo de obispo, no hay
duda de que ambiciona algo muy eminente. 2 Es necesario, pues, que el obispo sea
irreprochable, casado una sola vez, casto, dueño de sí, de buenos modales, que
acoja fácilmente en su casa y con capacidad para enseñar.”
Versículo 8
“Los diáconos también han de ser respetables y de una sola palabra,
moderados en el uso del vino; que no busquen dinero mal ganado y…”
Los
obispos y los diáconos eran casados porque había dentro de la Iglesia la opción
de casarse o no casarse y esa opción se presentó también en los apóstoles, por
ejemplo, Pedro tenía suegra, Juan no era casado, ni Pablo, Juan el bautista
tampoco, Cristo no se casó, entonces quiere decir que las sagradas Escrituras
presentan las dos opciones. Dentro de la Iglesia Católica se respetan también
esas dos opciones, por ejemplo, los diáconos permanentes que se casan y otros
que no.
¿Dónde aparece en la biblia
que Cristo le da una opción al cristiano de no casarse?
Mateo 19:9 “Yo les digo: el que se divorcia de su mujer,
fuera del caso de unión ilegítima, y se casa con otra, comete adulterio. 10
Los discípulos le dijeron: Si ésa es la condición del hombre que tiene
mujer, es mejor no casarse. 11 Jesús les contestó: No todos pueden
captar lo que acaban de decir (esos son los protestantes), sino
aquellos que han recibido este don. 12 Hay hombre que han nacido
eunucos. Otros fueron mutilados por los hombres. Hay otros todavía que se
hicieron tales por el Reino de los Cielos. ¡Entienda
el que pueda!”
En la
cita anterior, comenzamos desde el versículo 9 porque termina de hablar del
matrimonio como un don de Dios que nadie puede separar. También el no casarse es un don de Dios y que tenemos
que aprovechar. Ahí está la revelación de Jesús que está en boca de Nuestro
Señor Jesucristo, es su doctrina.
Jesús propone una vida en
matrimonio y otra en celibato.
Mateo 13:44 “El Reino de los Cielos es como un tesoro
escondido en un campo. El hombre que lo descubre, lo vuelve a esconder; su
alegría es tal, que va a vender todo lo que tiene y compra ese campo.” (Por eso el sacerdote no se casa, porque ha encontrado
una perla de mayor valor, un amor más grande que el de una mujer y servirle al
Señor.)
1 Corintios 7:1 “Ustedes me
han escrito sobre varios puntos: es cosa buena que un hombre no toque mujer
alguna. 2 Pero no ignoren la tiranía del sexo; por eso, que cada
hombre tenga su esposa y cada mujer su marido. 3 El marido cumpla
con sus deberes de esposo y lo mismo la esposa. 4 La esposa no
dispone de su cuerpo, sino el marido. Igualmente el marido no dispone de su
cuerpo sino la esposa. 5 No se nieguen ese derecho el uno al otro, a
no ser que lo decidan juntos, y por cierto tiempo, con el fin de dedicarse más
a la oración. Después vuelvan a estar juntos, no sea que caigan en las trampas
de Satanás por no saberse dominar. 6 Lo que les digo es a modo de consejo, no estoy dando órdenes.
7 Me gustaría que todos fueran como yo; pero cada uno recibe de
Dios su propia gracia, unos de una
manera y otros de otra.
1 Corintios 7:32 “Yo quisiera verlos libres de preocupaciones.
El que no se ha casado se preocupa de las cosas del Señor y de cómo agradarle. 33
No así el que se ha casado, pues se preocupa de las cosas del mundo y de
cómo agradar a su esposa, y está dividido. 34 De igual manera la
mujer soltera y la virgen se preocupan del servicio del Señor y de ser santas
en su cuerpo y en su espíritu. Mientras que la casada se preocupa de las cosas
del mundo y de agradar a su esposo. 35 Al decirles esto no quiero
ponerles trampas; se lo digo para su bien, con miras a una vida más noble en la
que estén enteramente unidos al Señor…”
Mateo 19:27 “Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: Ya
ves que nosotros lo hemos dejado todo para seguirte. ¿Qué recibiremos? 28 Jesús
contestó: A ustedes que me han seguido, yo les digo: cuando todo comience
nuevamente y el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria, ustedes
también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29
Y todo el que haya dejado cosas, hermanos, hermanas, padre, madre,
hijos o propiedades por causa de mi Nombre, recibirá cien veces más y tendrá
por herencia la vida eterna.”
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